Inicio » Cultura

Categoría: Cultura

Receta: Minestrone

Dulcemente saludable
Dulcemente saludable

Ingredientes (para 4 raciones):

  • 1 Pimiento morrón rojo partido en cuadritos
  • 2 Dientes de ajo finamente picados
  • 2 Cucharadas de aceite de oliva
  • 1/2 Cebolla finamente picada
  • 1 Zanahora en rodajas
  • 3 Calabacitas en rodajas
  • 2 Tomates cocidos
  • 1 Rama de apio picado
  • 1 Taza de pasta integral
  • 1 Rama de albahaca
  • 1 Rama de perejil
  • 1 Litro (o más) de agua
  • Sal marina

Preparación:

  1. Acitronar la cebolla, el ajo y 1/2 pieza de chile morrón con una cucharada de aceite. Retirar los ingredientes del fuego y licuarlos con los tomates añadiendo agua purificada.
  2. Añadir a una cacerola una cucharada de aceite y agregar la pasta integral para que dore. Posteriormente añadir los ingredientes ya licuados.
  3. Finalmente agregar la zanahoria las calabacitas, el pimiento morrón y el apio.
  4. Sazonar la sopa con la sal marina. Agregar una rama de albahaca fresca y el perejil.
  5. Se sirve caliente.

Tabla nutrimental

Cantidad por ración:
Energía: 299.25 kcal
Proteínas: 8.17 g
Grasas totales: 5.62 g
Colesterol: 0 mg
Carbohidratos: 53.6 g
Fibra: 4.25 g
Sodio: 582.43 mg
Esta receta es rica en:
fibra, vitamina A y potasio.


Ésta y otras recetas puedes encontrarlas en Dulcemente saludable. ¡Adquiérelo ya en nuestra librería virtual!

TOP 5: Expresiones que no sabías que provienen de la Biblia

A post shared by Torcacita (@torcacita73) on

La Biblia ha influenciado y transformado muchas vidas, dejando una marca indeleble en la cultura universal. Y esto atañe también a nuestro lenguaje verbal. Las siguientes son 5 expresiones comunes en nuestro lenguaje coloquial que, de hecho, tienen su origen en el Antiguo Testamento.

Las citas textuales son tomadas de La Biblia de las Américas (LBLA).

5. Ser alguien un chivo expiatorio

Fuente: Echará suertes Aarón sobre los dos machos cabríos, una suerte por el Señor, y otra suerte para el macho cabrío expiatorio. (Levítico 16:8)

El día de la expiación, que los cristianos interpretan como un símbolo del sacrificio redentor de Jesús y la derrota final de Satanás, es una ceremonia que que se practicaba en el pueblo de Israel en tiempos de Moisés. Consistía en tomar dos chivos, uno en representación de Dios y otro en representación del pecado. El chivo que representaba a Dios era sacrificado y su sangre era rociada en el templo como símbolo de su purificación. El segundo chivo, el expiatorio, era entonces tomado por la cabeza y el sumo sacerdote declaraba sobre él todos los pecados del pueblo. El chivo era luego enviado al desierto, representando la salida del pecado de entre el pueblo.

Coloquialmente se usa esta expresión para referirse a alguien que, habiendo sido acusado de manera exitosa, es tomado como único y absoluto responsable de una situación desfavorable cuando, en realidad, la culpa recaería sobre más personas.

4. Morder el polvo

Fuente: Dobléguense ante él los moradores del desierto, y sus enemigos laman el polvo. (Salmos 72:9)

En el contexto original, la expresión se refiere a que todos deberían reconocer la superioridad de Dios, incluidos aquellos quienes abiertamente lo han rechazado, al punto de humillarse a sí mismos cayendo rostro a tierra (lo cual, estando en el desierto, implicaría tragar un poco de polvo).

Actualmente, “morder el polvo” se usa para expresar que alguien ha sido vencido, especialmente si ocurrió de manera holgada o humillante.

Algunos suponen que el origen de este dicho está en cierta costumbre de los caballeros medievales de besar un puñado de tierra como señal de despedida cuando caían heridos en batalla, pero la referencia bíblica es claramente anterior.

3. Un leopardo no cambia sus manchas

Fuente: ¿Puede el etíope mudar su piel, o el leopardo sus manchas? Así vosotros, ¿podréis hacer el bien estando acostumbrados a hacer el mal? (Jeremías 13:23)

En esta visión del profeta Jeremías, Dios anuncia que el castigo es inevitable para los pecadores. La solución es que se arrepientan, pero incluso esto, que parece tan sencillo, es imposible para quien se ha alejado de Dios. Hasta el remordimiento y el arrepentimiento son dones que Dios da al hombre para hacerlo volver al buen camino. Y tener éxito, realmente volver al buen camino, es algo que el hombre apartado de Dios no tiene ninguna posibilidad de hacer, es pedirle al moreno que aclare su piel, o al leopardo que borre sus manchas.

La expresión se refiere únicamente a la imposibilidad de lograrlo, y no se trata de un juicio moral sobre el color de la piel. Está claro que un leopardo no es malo porque tiene manchas. Por eso, cuando alguien recuerda que “un leopardo no cambia sus manchas”, insinúa que la gente no cambia, que no podemos hacer planes esperando que alguien cambie en el futuro (el jefe en el trabajo, el pariente en su responsabilidad, el novio en su lealtad o actitud).

2. Tener el corazón roto

Fuente: Cercano está el Señor a los quebrantados de corazón, y salva a los abatidos de espíritu. (Salmos 34:18)

El corazón es un órgano muy importante en el cuerpo humano, y eso es algo que incluso el pueblo de Israel sabía hace más de 3 mil años. Tener una aflicción en el corazón causaría un gran dolor e indicaría un riesgo de muerte inminente. Pero aun cuando todo parece perdido física y emocionalmente, Dios está con nosotros, presto para rescatarnos.

La imagen es tan potente que ya desde su origen David la empleó como una hipérbole, queriendo decir que si hasta una persona con el corazón destruido tiene esperanza en el Señor, cuánto más puedes tenerla tú, sin importar cuán mal creas estar. Hoy en día, la imagen del corazón roto la relacionamos casi exclusivamente con algo que, efectivamente, puede doler y afectarnos en todos los niveles: la soledad emocional y el desamor.

1. Cuidar a alguien como a la niña de sus ojos

Fuente: Lo encontró en tierra desierta, en la horrenda soledad de un desierto; lo rodeó, cuidó de él, lo guardó como a la niña de sus ojos. (Deuteronomio 32:10)

En hebreo el término empleado en vez de “niña” se refiere a la pupila del ojo, y significa literalmente “hombrecito”, probablemente en alusión al reflejo que podemos ver de nosotros mismos cuando miramos un ojo de cerca.

La expresión es bella porque la pupila es algo sumamente delicado. Cualquiera que ha sufrido por una pestaña patinando sobre el ojo recordará la experiencia con desagrado, pero la sensación de la pestaña tocando la pupila es por mucho lo peor. De hecho, si nuestros reflejos funcionan correctamente, nuestros párpados se cerrarán de inmediato ante el reconocimiento de cualquier ente material o luminoso que ponga en riesgo esta parte del ojo.

Para Dios, vernos sufrir es tan doloroso como un objeto extraño lastimando constantemente nuestras pupilas, y en esa misma medida cuidó de Jacob, que es Israel y da su nombre al pueblo de Dios.

Pero la imagen es bella también porque la expresión en hebreo, “el hombrecito del ojo”, requiere que imaginemos a Dios tan cerca de nosotros que podamos mirarlo directo a los ojos y reconocer en su interior nuestro propio reflejo.

El sentido en que usamos la expresión en nuestros días es del todo correcta. Decir a una persona que es “la niña de nuestros ojos” es identificarla como algo tan querido que nos parece parte de nosotros, nuestro bien más precioso y delicado.

TOP 5: Libros de la Biblia que deberías leer… aunque no creas en Dios

A post shared by Torcacita (@torcacita73) on

La Biblia no es sólo el libro más impreso, más vendido y más leído en la historia, sino también, para bien o para mal, el más determinante en la historia política y de las artes, de la filosofía y de la ciencia. Por eso, sin importar quién seas o en qué creas (o en qué no creas), tu comprensión de la sociedad, su ética y su cultura universal podría cambiar por completo si te familiarizaras con ella.

Claro que la Biblia es en realidad una colección de 66 a 78 libros (dependiendo de cómo se clasifiquen y organicen), por lo que puede resultar intimidante la tarea, en especial si el conocimiento de las religiones abrahámicas no es una de tus prioridades.

Ésta es, pues, una selección de sus porciones más emblemáticas. Estoy seguro de que entre sus páginas encontrarás algo para ti. Leer más

¿Por qué no se come carne en cuaresma?

A post shared by Torcacita (@torcacita73) on

Aunque la mayoría está de acuerdo en que las fechas de cuaresma exigen su conmemoración con una práctica especial, no resulta igual de sencillo ponerse de acuerdo en la justificación teológica para ello. Lo que es cierto es que la abstinencia es para los creyentes un símbolo que los ayuda a sentirse más unidos a Jesús.

Para algunos, la carne roja representa el cuerpo crucificado de Jesús, y por respeto a su sacrificio la evitan durante las vísperas del viacrucis. Por otra parte, el pan consagrado también representa el cuerpo crucificado de Jesús, y es precisamente por esa razón que se celebra la eucaristía.

Otros suponen que era el alimento preferido de Jesús, citando pasajes como la multiplicación de los panes y los peces, y aquella ocasión en la que Jesús resucitado preguntó a sus discípulos si habían pescado algo, como sustento bíblico. Así, estarían comiendo su plato favorito en su honor. Aunque esto difícilmente podría constituirse en una obligación para los cristianos, a menos que el estilo de vida indicado contemple también usar ropa y calzado semejantes a los de Jesús (como lo entendió para sí mismo y para los de su orden Francisco de Asís, luego de meditar en Lucas 10:4). Leer más

¿Celebramos fiestas paganas?

Apenas el mes pasado escuchaba la historia del mole poblano, ese platillo típico mexicano, creado durante la época colonial con el propósito de complacer y honrar al virrey de la Nueva España. Mientras escuchaba la historia del mole me puse a pensar cómo, cuando se sirve en una boda o un cumpleaños, nadie cree que esto tenga una connotación política o filosófica. Es sólo mole. Algo sabroso para comer. Y eso me hizo pensar en esta controversial pregunta. Leer más

El caso de Cristo (2017)

Director: Jon Gunn

Actores principales: Mike Vogel, Erika Christensen

Género: Drama. Duración: 113 minutos.

Lee Strobel era feliz. Tenía un buen trabajo como editor en el Chicago Tribune, una bella esposa, una hija y otro en camino. Y en su casa nadie hablaba de hadas, duendes, o cualquier otro ser fantástico que viva en la imaginación de personas menos racionales que ellos. Hasta que lo inesperado sucedió.

El caso de Cristo es una película semibiográfica basada en el libro homónimo de Lee Strobel. Leslie, la esposa de Lee, recientemente ha tomado la decisión de convertirse al Cristianismo, y Lee no ve más remedio que usar su experiencia como periodista en asuntos legales para rescatarla del suicidio intelectual que ha cometido. Quizá la evidencia científica e histórica la convenza de que su nueva fe está basada nada más que en mitos.

Al mismo tiempo, Lee se encuentra a la mitad de un reportaje de poco interés, ya que toda la evidencia incrimina a un único sospechoso, y la razón no deja lugar a dudas de su culpabilidad. Sin embargo, un sólo detalle pasado por alto pudiera cambiar el rumbo de este juicio.

Especialmente bueno

La película nos presenta un esbozo del argumento de la resurrección de Jesús de Nazaret mediante entrevistas que Strobel tiene con algunos especialistas en paleografía, Cristianismo primitivo, teología, psicología y medicina. El Dr. William Lane Craig fue consultado para asegurarse de que, a pesar de las limitaciones de tiempo y formato, ninguna premisa del argumento quede fuera de la película.

Especialmente malo

Evidentemente es muy difícil presentar un argumento robusto y sólido, con todas las réplicas a las posibles objeciones que sus detractores pueden hacer, al mismo tiempo que se intenta narrar una versión embellecida de eventos reales en un lapso de 2 horas. Esto no significa que la película sea mala, o que el argumento sea deficiente, sino que no debe creerse que el propósito de esta película sea el de convencer al espectador ateo. Probablemente los más críticos saldrán de la sala o apagarán el televisor a la mitad de la proyección.

Recomendación

Recomiendo la película a todos los cristianos, especialmente aquéllos que se sienten indefensos cuando alguien cuestiona su fe, o a los creyentes que aún no han sido bautizados pero están a un paso de tomar su decisión. No debería recomendarse, en cambio, a los amigos incrédulos, debido a que el tiempo y el formato de la película limita la profundidad de la discusión que requieren las premisas del argumento.

Si deseas compartir el argumento a favor de la resurrección de Jesús, puedes leer El caso de Cristo (el libro en el que está basada la película) u otros libros especializados en apologética. También puedes leer nuestros artículos sobre la infalibilidad de la Biblia, la historicidad de Jesús de Nazaret y el argumento de la resurrección.

¿NASA confirma que el sol se detuvo?

Lo único peor que usar mentiras para convencer sobre cosas falsas es usar mentiras para convencer sobre la verdad. La verdad y la mentira no van juntas. Por eso dice Jesús que Satanás, el padre de la mentira, cuando habla lo hace siempre de sí mismo y la verdad no está nunca en él.

De las muchas historias falsas que circulan en internet destacan aquellas que vuelven a la vida de manera periódica, a veces con mínimas modificaciones para hacerlas relevantes a los ojos de una nueva generación. Lamentablemente, el círculo religioso no está exento de este tipo de bulos. De hecho, es probable que hayas leído esta nota en los últimos meses.

El bulo: NASA confirma que el sol se detuvo

Ésta es una transcripción del bulo que circula en Facebook.

En un programa especial de la NASA recientemente se comprobó la veracidad de un hecho en la Biblia en la cual se le había considerado como un mito.

El señor Harold Hill, presidente de la compañía automotora Curtis de Baltimore, Maryland y consejero del programa NASA, relata el siguiente suceso:

Una de las cosas más asombrosas que Dios ha hecho entre nosotros sucedió recientemente con nuestros astronautas y científicos de NASA en Green Belt, Maryland. Estaban verificando la posición del sol, la luna y los planetas para saber dónde se encontrarían dentro de cien años y en los próximos mil años. Es indispensable saber esto para poder enviar satélites al espacio y evitar que choquen con algo una vez que han entrado en órbita. Se debe proyectar la órbita en términos de la vida del satélite y saber la posición de los planetas para que no destruyan los satélites.

Se hizo que la computadora corriera a través de los siglos y de repente se detuvo… La computadora empezó a dar una señal roja en alerta indicando que había algún error en la información con la que había sido alimentada o con los resultados al ser comparados con las normas establecidas.

Decidieron entonces llamar a la oficina de mantenimiento para revisarla; los técnicos encontraron que la computadora estaba en perfectas condiciones.

El director de operaciones de IBM preguntó cual era el problema y para su sorpresa la respuesta fue: “Hemos encontrado que falta un día en el universo del tiempo transcurrido en la historia”.

Empezaron a rascarse la cabeza… ¡Había una respuesta! En el equipo había un cristiano que dijo: “Una vez escuché en un pasaje bíblico en la iglesia que el sol se detuvo”. Ellos no le creyeron, pero como no tenían ninguna respuesta le dijeron, “Muéstranos”. El entonces tomó su Biblia y leyó en el libro de Josué, algo bastante ridículo para alguien con “sentido común”. En este pasaje Dios le decía a Josué: “No tengas miedo, porque los he entregado en tus manos ninguno de ellos te podrá resistir”. Josué estaba preocupado porque el enemigo los había rodeado y si oscurecía, el enemigo podría derrotarlos. Entonces Josué pidió al Señor que detuviera el sol. Y así sucedió. Y en la Biblia dice: “Y el sol se detuvo y la luna se paró… y el sol se paró en medio del cielo y no se apresuró a ponerse casi un día entero” Los ingenieros del Programa Espacial dijeron: ¡”Ese es el día que falta”!. Rápidamente verificaron en la computadora retrocediendo en el tiempo a la época descrita en le Biblia y descubrieron que se aproximaba más no era el lapso de tiempo exacto. El lapso que faltaba en la época de Josué era de 23 horas y 20 minutos, no era un día completo.

Leyeron nuevamente en la Biblia y allí decía: “Casi un día entero” (Josué 10:13). Estas palabritas en la Biblia son muy importantes.

LOS 40 MINUTOS FALTANTES

Parte del problema había sido solucionado. No obstante, faltaban 40 minutos y esto ocasionaba un gran problema. Si no aparecían esos 40 minutos, habrían grandes discrepancias en los cálculos espaciales debido a que los minutos se multiplican muchas veces en cada órbita. Este cristiano recordó que hay un lugar en la Biblia donde se menciona que el sol Retrocedió. Sus compañeros le dijeron que estaba loco. Sin embargo, permitieron que les mostrara en el segundo libro de Reyes, capítulo 20: 8-10, donde la Biblia narra que Ezequías, quien estaba a punto de morir, fue visitado por el profeta Isaías, el cual le dijo que no moriría.

Ezequías no creyó y por tanto pidió una señal diciéndole Isaías: “¿Avanzará la sombra diez grados o retrocederá diez grados?”… Y Ezequías respondió: “Fácil cosa es que la sombra decline diez grados pero no que la sombra vuelva diez grados. “Isaías invocó al Señor y el Señor hizo que la sombra retrocediera diez grados que había avanzado en el reloj de sol de Ahaz. Diez grados son exactamente 40 minutos. 23 horas y 20 minutos en Josué, más 40 minutos en Segunda de Reyes completan las 24 horas que los hombres del Programa Espacial tuvieron que añadir a la historia como el día que faltaba en el Universo.

Definitivamente la Biblia no es un libro más, porque Dios manifiesta nuevamente la veracidad de su palabra escrita y el Señor cumple sus promesas, ¿cómo no hemos de vivir en santidad Sabiendo que la venida del señor?

¡ASOMBROSO!! Qué opinarán de esto Todos aquellos que creen que la Biblia es solamente un libro más!!!

Jesucristo está cada vez más cerca

La farsa

Debido a la popularidad de esta nota pseudoperiodística, algunos sitios web cristianos (por ejemplo, Answers in Genesis y Apologetic Press) ya se han dado a la tarea de advertir al público acerca de su falsedad.

La primera “señal roja de alerta” que nos anuncia la falsedad de un artículo en internet es su mala gramática. La segunda es la dificultad con la que pueden verificarse sus afirmaciones. Esta historia está pobremente escrita y no es posible encontrar su fuente original, por lo que su credibilidad es muy cuestionable.

La historia, además, deja preguntas sin resolver casi tan pronto como inicia. ¿Por qué la computadora lanzó una “señal roja de alerta” cuando detectó “un día faltante”? Una computadora no tiene iniciativa propia; sólo puede hacer exactamente lo que sus programadores le han indicado hacer. ¿Quién le dijo que buscara días faltantes y lanzara señales rojas? Además, ¿cómo se busca un día faltante en la historia del universo? Si el universo tuviera 1000 días de edad y un día se hubiera perdido del registro histórico universal, entonces una computadora simplemente anunciaría que la edad del universo es 999 días en vez de 1000, no tendría por qué anunciar “algún error en la información con la que ha sido alimentada o con los resultados al ser comparados con las normas establecidas”.

La única forma en que pudiéramos detectar nuestro “día perdido” sería teniendo un punto de referencia temporal anterior al milagro descrito en Josué 10, alrededor de 1300 a.C. De hecho, ya que la historia especifica que 23 horas con 20 minutos se perdieron en Josué 10 y 40 minutos se perdieron en Isaías 20, necesitaríamos otro punto de referencia temporal entre 1300 a.C. y 700 a.C., ambos con una precisión astronómica de minutos. En los tiempos de Josué era imposible realizar observaciones astronómicas con esta precisión (lo más cercano a ello sería la descripción de un eclipse solar, pero el registro más antiguo conocido data de 1217 a.C.), por lo que debemos descartar la posibilidad de detectar el milagro en Josué 10.

Más daño que bien

Como cristianos creemos que la Biblia es infalible, y esto puede tentarnos a embellecer y manipular hechos e historias para convencer a los incrédulos de la veracidad de las Escrituras. Pero esto sería querer trabajar para Dios usando las estrategias de Satanás. A la larga, estos mitos hacen un gran daño a la difusión del Evangelio, pues un mal argumento siempre queda abierto a la contra argumentación. Cuando el escéptico descubre que el cristiano le ha mentido en esto, ¿cómo puede confiar en que no le miente también en lo demás? Si los cristianos modernos mienten, ¿por qué no creer también que los primeros cristianos, los autores de la Biblia, mintieron igualmente? Sólo la verdad puede hacernos libres (Juan 8:31), nunca la mentira (Juan 8:44).

¡No necesitamos inventar historias para hacer quedar bien a la Biblia! Con esto no me refiero a las parábolas o ilustraciones, que ejemplifican las enseñanzas bíblicas, sino a todos esos supuestos hallazgos modernos que nunca se divulgan en publicaciones serias, fabricados por charlatanes para quienes la iglesia es un negocio que debe moverse a como dé lugar.

Ya hay excelentes argumentos científicos y filosóficos a favor del Cristianismo. Los argumentos ontológico, cosmológico, ético e histórico son sólo algunos de ellos. Éstos son discutidos en el círculo académico y los hechos que los respaldan están bien establecidos.

Haríamos bien en seguir la recomendación de Pablo: “Todo lo que es verdadero, todo lo honesto (…) Si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad” (Filipenses 4:8). Los invito, pues, a examinarlo todo y retener lo bueno (1 Tesalonicenses 5:21).

Referencias

Faulkner, D. (2016). ¿Han probado las computadoras de la NASA el día largo de Josué? Recuperado de: https://answersingenesis.org/es/biblia/han-probado-las-computadoras-de-la-nasa-el-d-largo-de-josu/

Thompson, B. (2005). ¿Ha descubierto la Nasa el “día perdido” de Josué? Recuperado de: http://espanol.apologeticspress.org/espanol/articulos/2781 

Citación sugerida

Olvera Ventura, A. (2017). ¿Nasa confirma que el sol se detuvo? Recuperado de: http://www.torcacita.com/blog/nasa-confirma-que-el-sol-se-detuvo

La iglesia paga caro su desinterés en la ciencia

Según un estudio conducido por Christian Smith, de la Universidad de Notre Dame, más de dos terceras partes de la población universitaria (entre 18 y 23 años de edad) cree que la ciencia y la religión enseñan cosas contradictorias, y un 57% cree que la fe se debilita con cada descubrimiento científico.

En You lost me: Why young christians are leaving the church, David Kinnaman describe los resultados de su estudio sobre los principales motivos que alejan a los jóvenes de la iglesia. Uno de sus hallazgos más reveladores es que, a pesar de que la mitad de los adolescentes más involucrados en los grupos juveniles de sus iglesias locales aspiran a estudiar carreras relacionadas con la ciencia, como matemáticas, física, química, biología, o alguna ingeniería o área de la salud, menos del 1% de los pastores o líderes de la iglesia alude a la relación entre ciencia y religión durante sus predicaciones. Y con empacho debe agregarse que, cuando algún predicador habla de ciencia, comúnmente lo hace de manera desinformada.

Un coste alto

Lo que quiero señalar con esto es que la ignorancia se paga, y la iglesia paga caro su desinterés en la ciencia. La estadística es abrumadora: 3 de cada 5 jóvenes abandonan la fe después de los 15 años de edad, y las tres razones de mayor peso son el rechazo a un sentimiento de sobreprotección, la percepción del Cristianismo como superficial y la idea de que la iglesia mantiene una postura antagónica con la ciencia.

Está claro que no todos podemos aspirar a una formación académica en las ciencias naturales, por la misma razón que no todos podemos aspirar a una formación académica en las artes o en las ciencias sociales. Es tan difícil para un abogado promedio demostrar un teorema de análisis numérico como para un biólogo promedio escribir un ensayo sobre la influencia que la literatura de México ha tenido sobre el cine de la Argentina. Pero ello no implica que no podamos interesarnos por temas distintos a aquéllos estrictamente cubiertos por nuestros estudios académicos. Todos tenemos, por ejemplo, pasatiempos o aficiones que no están directamente vinculados con nuestra vida laboral, y esto, sin duda, nos ha permitido ampliar nuestra visión del mundo.

Físicos y psicólogos pueden sentir la misma profunda admiración por la música, ese efecto psicológico que las ondas mecánicas producen cuando su señal impresa captada por nuestros oídos es interpretada por nuestro cerebro. Cualquiera puede maravillarse ante un cuadro de Renoir y, por cierto, que nuestro conocimiento de él, o de cualquier otro artista, estaría incompleto sin un conocimiento de su obra. Quizá hubiera alguien en Cambridge a finales del siglo XVII que considerara a Isaac Newton un hombre excelente y gran amigo, pero sería extraño pensar que tan buen amigo suyo no estuviera al tanto de sus hallazgos científicos y la influencia filosófica, política y socioeconómica de su obra.

Por amor a Dios

Como cristianos, nada es de mayor interés para nosotros que tener una relación personal con Dios. Deseamos conocerlo como padre, como amigo, como capitán, como redentor. Pero, ¿podríamos decirnos verdaderos amigos suyos, verdaderos hijos, verdaderos mayordomos, si no nos interesáramos por su creación, por una obra tan magnífica que, aún manchada por el pecado, es absolutamente fascinante? ¿Por un lienzo en cuyos cielos se anuncia la obra de sus manos, y que nos hace preguntarnos quiénes somos y por qué estamos aquí?

No tengo autoridad para exigir que alguien se interese por lo mismo que a mí me gusta. Pero siempre he visto a Dios como un gran artista, y a los grandes artistas los conoce uno cuando entiende su obra.

Referencias

Cootsona, G. (2014). When science comes to church. Recuperado de: http://www.christianitytoday.com/ct/2014/march-web-only/when-science-comes-to-church.html

Kinnaman, D. (2011). You lost me: Why young christians are leaving church. Michigan: Baker Books.

Citación sugerida

Olvera Ventura, A. (2017). La iglesia paga caro su desinterés en la ciencia. Recuperado de: http://www.torcacita.com/blog/la-iglesia-paga-caro-su-desinteres-en-la-ciencia

¿Cabe la opinión de la iglesia en temas públicos?

Todos hemos oído, en efecto, muchas críticas hacia los sacerdotes y otros líderes de diferentes grupos religiosos, y más de una vez hemos estado de acuerdo con la crítica, debido a que comentan públicamente acerca de temas sociales, como la despenalización del aborto y la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo. ¿Hasta qué punto es válido que se use la postura de la iglesia como argumento en una discusión pública sobre temas sociales, y en qué momento se convierte esto en un uso indebido de dogmas para imponer leyes y preceptos de grupos particulares en situaciones públicas?

Libertad de conciencia

Bien, seguramente reconoces, como yo, que la libertad de conciencia como un derecho inalienable: aun si pudieran impedirme el decir lo que pienso, o si pudieran obligarme a decir cosas que no pienso, nadie puede impedir que piense lo que yo realmente pienso. De hecho, ni yo mismo puedo impedirlo. Cada quien es libre, en el más puro y perfecto sentido de la palabra, de construir su propio sistema de creencias, independientemente de que sus acciones se ejecuten o no conforme a esas creencias. Imponer creencias es imposible. Lo que sí es posible, en cambio, es imponer conductas, y muchos han dado sus vidas a lo largo de la historia para que en la sociedad moderna esto no ocurra.

Así, la libertad de expresión es una consecuencia del reconocimiento de la libertad de conciencia en las sociedades democráticas. Esto es algo que toda persona debe respetar, en particular acerca de temas de ética. Sería ilícito, en cambio, que cualquier persona intentara obligar a alguna otra a actuar en perjuicio de su libre conciencia. El límite, por supuesto, se encuentra en las leyes del Estado. Umberto Eco lo ilustra bien en una carta dirigida a Carlo María Martini (reproducida en Eco y Martini, 2013).

“Yo no tengo que objetar al hecho de que la religión musulmana prohíba el consumo de sustancias alcohólicas; si no estoy de acuerdo, no me hago musulmán. No veo por qué los laicos han de escandalizarse cuando la Iglesia católica condena el divorcio: si quieres ser católico, no te divorcies (…) reacciona sólo si la Iglesia pretende impedirte a ti, que no eres católico, que te divorcies.”

Esto no anula, por supuesto, el derecho de los creyentes a opinar que el estilo de vida óptimo requiere abstenerse de consumir bebidas alcohólicas, o evitar el divorcio. Eco prosigue:

“Hay actos sociales (completamente laicos) para los que se exige el esmoquin, y soy yo quien debo decidir si quiero adecuarme a una costumbre que me irrita, porque tengo una razón impelente para participar en el acto, o si prefiero afirmar mi libertad quedándome en mi casa. Si un grupo de sacerdotes tomara la iniciativa de defender que, en materias no dogmáticas como el celibato eclesiástico, la decisión no debe corresponder al Papa, sino a la comunidad de fieles agrupada en torno a cada obispo, y alrededor de esta iniciativa surgiera la solidaridad de muchísimos creyentes practicantes, yo me negaría a firmar cualquier manifiesto a su favor. No porque fuera insensible a sus problemas, sino porque no pertenezco a su comunidad y no tengo el derecho de meter mis narices en cuestiones que son exquisitamente eclesiales.”

Los límites de la libertad

Hasta aquí existe un común acuerdo entre creyentes e incrédulos, que la libertad de conciencia, y por extensión la libertad de expresión, son derechos esenciales del ser humano que no pueden (en el caso del primero) ni deben (en el caso del segundo) coartarse en una sociedad democrática. Por otro lado, nadie tiene derecho a imponer sobre otros cualquier obligación o prohibición que no esté contenida en las leyes del Estado. Además, en el caso de los preceptos obedecidos por miembros de un grupo particular, ninguna persona ajena a este grupo tiene derecho a agregarles, suprimirles o modificarlos, a menos que de otro modo se vean transgredidas las leyes del Estado.

Pero debe notarse que, aunque el incrédulo está excluido de las decisiones internas de una profesión de fe, los creyentes sí pueden participar de las decisiones externas a su profesión de fe porque ellos mismos pertenecen también a la sociedad y son también afectados por las leyes del Estado. Y aquí, Carlo María Martini, en respuesta a la carta que cité antes, nota algo importante:

“No se puede hablar de leyes del Estado como algo absoluto e inmutable. Las leyes expresan la conciencia común de la mayoría de los ciudadanos y tal conciencia común está sometida al libre juego del diálogo y de las propuestas alternativas, bajo las que subyacen (o pueden subyacer) profundas convicciones éticas. Resulta por ello obvio que algunas corrientes de opinión, y por lo tanto las confesiones religiosas también, pueden intentar influir democráticamente en el tenor de las leyes que no consideran correspondientes a un ideal ético que para ellos no representa algo confesional sino perteneciente a todos los ciudadanos. En esto consiste el delicado juego democrático que prevé una dialéctica entre opiniones y creencias, con la esperanza de que tal intercambio haga crecer esa conciencia moral colectiva que subyace a una convivencia ordenada.”

Me parece, entonces, que el límite en cuanto al derecho de cualquier persona, creyente o no, es el mismo para expresarse en cuestiones éticas que para expresarse en cualquier otra cuestión: la dignidad humana. En el caso del cristiano, obedeciendo al mandato de ser una luz en el mundo, su comportamiento debe dar testimonio del estilo de vida que cree correcto, alentando a otros a vivir conforme a la voluntad perfecta de Dios, tratando de influir sobre la sociedad más de lo que la sociedad pueda influir sobre él, pero respetando el derecho que tiene cada quien a pensar y actuar dentro de los límites de la legalidad.

Referencias

Eco, U., y Martini, C. (2013). En qué creen los que no creen. Madrid: Taurus.

Citación sugerida

Olvera Ventura, A. (2017). ¿Cabe la opinión de la iglesia en temas públicos? Recuperado de: http://www.torcacita.com/blog/la-opinion-de-la-iglesia-en-temas-publicos/