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TOP 5: Expresiones que no sabías que provienen de la Biblia

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La Biblia ha influenciado y transformado muchas vidas, dejando una marca indeleble en la cultura universal. Y esto atañe también a nuestro lenguaje verbal. Las siguientes son 5 expresiones comunes en nuestro lenguaje coloquial que, de hecho, tienen su origen en el Antiguo Testamento.

Las citas textuales son tomadas de La Biblia de las Américas (LBLA).

5. Ser alguien un chivo expiatorio

Fuente: Echará suertes Aarón sobre los dos machos cabríos, una suerte por el Señor, y otra suerte para el macho cabrío expiatorio. (Levítico 16:8)

El día de la expiación, que los cristianos interpretan como un símbolo del sacrificio redentor de Jesús y la derrota final de Satanás, es una ceremonia que que se practicaba en el pueblo de Israel en tiempos de Moisés. Consistía en tomar dos chivos, uno en representación de Dios y otro en representación del pecado. El chivo que representaba a Dios era sacrificado y su sangre era rociada en el templo como símbolo de su purificación. El segundo chivo, el expiatorio, era entonces tomado por la cabeza y el sumo sacerdote declaraba sobre él todos los pecados del pueblo. El chivo era luego enviado al desierto, representando la salida del pecado de entre el pueblo.

Coloquialmente se usa esta expresión para referirse a alguien que, habiendo sido acusado de manera exitosa, es tomado como único y absoluto responsable de una situación desfavorable cuando, en realidad, la culpa recaería sobre más personas.

4. Morder el polvo

Fuente: Dobléguense ante él los moradores del desierto, y sus enemigos laman el polvo. (Salmos 72:9)

En el contexto original, la expresión se refiere a que todos deberían reconocer la superioridad de Dios, incluidos aquellos quienes abiertamente lo han rechazado, al punto de humillarse a sí mismos cayendo rostro a tierra (lo cual, estando en el desierto, implicaría tragar un poco de polvo).

Actualmente, “morder el polvo” se usa para expresar que alguien ha sido vencido, especialmente si ocurrió de manera holgada o humillante.

Algunos suponen que el origen de este dicho está en cierta costumbre de los caballeros medievales de besar un puñado de tierra como señal de despedida cuando caían heridos en batalla, pero la referencia bíblica es claramente anterior.

3. Un leopardo no cambia sus manchas

Fuente: ¿Puede el etíope mudar su piel, o el leopardo sus manchas? Así vosotros, ¿podréis hacer el bien estando acostumbrados a hacer el mal? (Jeremías 13:23)

En esta visión del profeta Jeremías, Dios anuncia que el castigo es inevitable para los pecadores. La solución es que se arrepientan, pero incluso esto, que parece tan sencillo, es imposible para quien se ha alejado de Dios. Hasta el remordimiento y el arrepentimiento son dones que Dios da al hombre para hacerlo volver al buen camino. Y tener éxito, realmente volver al buen camino, es algo que el hombre apartado de Dios no tiene ninguna posibilidad de hacer, es pedirle al moreno que aclare su piel, o al leopardo que borre sus manchas.

La expresión se refiere únicamente a la imposibilidad de lograrlo, y no se trata de un juicio moral sobre el color de la piel. Está claro que un leopardo no es malo porque tiene manchas. Por eso, cuando alguien recuerda que “un leopardo no cambia sus manchas”, insinúa que la gente no cambia, que no podemos hacer planes esperando que alguien cambie en el futuro (el jefe en el trabajo, el pariente en su responsabilidad, el novio en su lealtad o actitud).

2. Tener el corazón roto

Fuente: Cercano está el Señor a los quebrantados de corazón, y salva a los abatidos de espíritu. (Salmos 34:18)

El corazón es un órgano muy importante en el cuerpo humano, y eso es algo que incluso el pueblo de Israel sabía hace más de 3 mil años. Tener una aflicción en el corazón causaría un gran dolor e indicaría un riesgo de muerte inminente. Pero aun cuando todo parece perdido física y emocionalmente, Dios está con nosotros, presto para rescatarnos.

La imagen es tan potente que ya desde su origen David la empleó como una hipérbole, queriendo decir que si hasta una persona con el corazón destruido tiene esperanza en el Señor, cuánto más puedes tenerla tú, sin importar cuán mal creas estar. Hoy en día, la imagen del corazón roto la relacionamos casi exclusivamente con algo que, efectivamente, puede doler y afectarnos en todos los niveles: la soledad emocional y el desamor.

1. Cuidar a alguien como a la niña de sus ojos

Fuente: Lo encontró en tierra desierta, en la horrenda soledad de un desierto; lo rodeó, cuidó de él, lo guardó como a la niña de sus ojos. (Deuteronomio 32:10)

En hebreo el término empleado en vez de “niña” se refiere a la pupila del ojo, y significa literalmente “hombrecito”, probablemente en alusión al reflejo que podemos ver de nosotros mismos cuando miramos un ojo de cerca.

La expresión es bella porque la pupila es algo sumamente delicado. Cualquiera que ha sufrido por una pestaña patinando sobre el ojo recordará la experiencia con desagrado, pero la sensación de la pestaña tocando la pupila es por mucho lo peor. De hecho, si nuestros reflejos funcionan correctamente, nuestros párpados se cerrarán de inmediato ante el reconocimiento de cualquier ente material o luminoso que ponga en riesgo esta parte del ojo.

Para Dios, vernos sufrir es tan doloroso como un objeto extraño lastimando constantemente nuestras pupilas, y en esa misma medida cuidó de Jacob, que es Israel y da su nombre al pueblo de Dios.

Pero la imagen es bella también porque la expresión en hebreo, “el hombrecito del ojo”, requiere que imaginemos a Dios tan cerca de nosotros que podamos mirarlo directo a los ojos y reconocer en su interior nuestro propio reflejo.

El sentido en que usamos la expresión en nuestros días es del todo correcta. Decir a una persona que es “la niña de nuestros ojos” es identificarla como algo tan querido que nos parece parte de nosotros, nuestro bien más precioso y delicado.

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