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Categoría: Religión

¿Celebramos fiestas paganas?

Apenas el mes pasado escuchaba la historia del mole poblano, ese platillo típico mexicano, creado durante la época colonial con el propósito de complacer y honrar al virrey de la Nueva España. Mientras escuchaba la historia del mole me puse a pensar cómo, cuando se sirve en una boda o un cumpleaños, nadie cree que esto tenga una connotación política o filosófica. Es sólo mole. Algo sabroso para comer. Y eso me hizo pensar en esta controversial pregunta. Leer más

El argumento histórico (o de la resurrección de Jesús de Nazaret)

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El Cristianismo tiene su fundamento en la resurrección física de Jesús de Nazaret, un judío de Palestina en el siglo I, quien aseguraba ser Dios. De hecho, los testigos oculares de la época atribuyen a Jesús una diversidad de actos milagrosos además de un conjunto de lecciones morales que, en buena medida, han dado forma a la ética del mundo occidental. Pero si algo en especial resalta de su biografía, es que predijo su muerte y su resurrección al tercer día.

En vista de que el Cristianismo vive o muere con la historicidad de la resurrección, analicemos la evidencia histórica disponible.

Ésta es una referencia rápida al argumento de la historicidad de Jesús de Nazaret. Leer más

El caso de Cristo (2017)

Director: Jon Gunn

Actores principales: Mike Vogel, Erika Christensen

Género: Drama. Duración: 113 minutos.

Lee Strobel era feliz. Tenía un buen trabajo como editor en el Chicago Tribune, una bella esposa, una hija y otro en camino. Y en su casa nadie hablaba de hadas, duendes, o cualquier otro ser fantástico que viva en la imaginación de personas menos racionales que ellos. Hasta que lo inesperado sucedió.

El caso de Cristo es una película semibiográfica basada en el libro homónimo de Lee Strobel. Leslie, la esposa de Lee, recientemente ha tomado la decisión de convertirse al Cristianismo, y Lee no ve más remedio que usar su experiencia como periodista en asuntos legales para rescatarla del suicidio intelectual que ha cometido. Quizá la evidencia científica e histórica la convenza de que su nueva fe está basada nada más que en mitos.

Al mismo tiempo, Lee se encuentra a la mitad de un reportaje de poco interés, ya que toda la evidencia incrimina a un único sospechoso, y la razón no deja lugar a dudas de su culpabilidad. Sin embargo, un sólo detalle pasado por alto pudiera cambiar el rumbo de este juicio.

Especialmente bueno

La película nos presenta un esbozo del argumento de la resurrección de Jesús de Nazaret mediante entrevistas que Strobel tiene con algunos especialistas en paleografía, Cristianismo primitivo, teología, psicología y medicina. El Dr. William Lane Craig fue consultado para asegurarse de que, a pesar de las limitaciones de tiempo y formato, ninguna premisa del argumento quede fuera de la película.

Especialmente malo

Evidentemente es muy difícil presentar un argumento robusto y sólido, con todas las réplicas a las posibles objeciones que sus detractores pueden hacer, al mismo tiempo que se intenta narrar una versión embellecida de eventos reales en un lapso de 2 horas. Esto no significa que la película sea mala, o que el argumento sea deficiente, sino que no debe creerse que el propósito de esta película sea el de convencer al espectador ateo. Probablemente los más críticos saldrán de la sala o apagarán el televisor a la mitad de la proyección.

Recomendación

Recomiendo la película a todos los cristianos, especialmente aquéllos que se sienten indefensos cuando alguien cuestiona su fe, o a los creyentes que aún no han sido bautizados pero están a un paso de tomar su decisión. No debería recomendarse, en cambio, a los amigos incrédulos, debido a que el tiempo y el formato de la película limita la profundidad de la discusión que requieren las premisas del argumento.

Si deseas compartir el argumento a favor de la resurrección de Jesús, puedes leer El caso de Cristo (el libro en el que está basada la película) u otros libros especializados en apologética. También puedes leer nuestros artículos sobre la infalibilidad de la Biblia, la historicidad de Jesús de Nazaret y el argumento de la resurrección.

La muerte de un vendedor ambulante

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Death of a salesman es uno de los grandes dramas del siglo XX, escrito por Arthur Miller en 1949 y llevado a Broadway en múltiples ocasiones.

La historia gira en torno a Willy Loman, un hombre que vivía una vida de mentiras. Fingía tener mucho dinero, pero no lo tenía. Fingía tener conexión con personajes influyentes, pero no era cierto. Fingía tener el poder político que otros anhelaban, pero no era verdad. Incluso sus hijos creían tener un padre poderoso, influyente, acaudalado. Sólo su esposa conocía la verdad porque las deudas se acumulaban.

Un día el hijo mayor, Biff, descubre el verdadero rostro de su padre, y eso lo destruye. El hijo no sabe qué hará de su vida. No sabe si podrá seguir los pasos de la falsa imagen que tenía de su padre, o si lo guiarán las huellas que su padre ha dejado realmente.

Un estado crítico: Quiénes somos realmente

En su obra, Miller describe la crisis moral de una sociedad que idealiza el progreso material sin considerar los principios éticos. Y, como consecuencia de esta crisis, hacia el final de la historia, Willy Loman decide terminar con su vida, solo, en un auto.

Las últimas líneas son un intercambio de palabras entre la esposa, los dos hijos y el vecino, siendo los únicos que acudieron al entierro: ¿Saben cuál fue el problema de papá? Su problema fue que “él nunca supo quién era realmente”.

Muchos andamos por esta vida como vendedores ambulantes. Vamos de un lado a otro, creyendo que hemos conseguido algo valioso y tratando de convencer a la gente de que es así. Pero esto es una ilusión. Y si no descubrimos quiénes somos realmente, no sabremos que lo que cargamos a nuestras espaldas es sólo el peso de nuestro propio pecado.

Toda la limonada que puedas beber (o el juego de la tolerancia)

¿Con qué compararé el juego de la tolerancia?

Imagina a Daniel el travieso parado en la banqueta frente a su casa, con su pequeño negocio de limonada y un letrero que dice “toda la limonada que pueda beber por 5 centavos”. Su vecino, el señor Wilson, se entera de la promoción y decide apoyar al pequeño emprendedor.

“Sírveme un vaso, Daniel. Aquí tienes 5 centavos”, le dice, mientras saca una moneda. Daniel sirve el pequeño vaso, y el señor Wilson bebe el contenido en un par de tragos. “Sabrosa limonada, Daniel. ¿La hiciste tú mismo?”, “Sí, señor, aunque mi mamá me ayudó”.

El señor Wilson levanta el vaso vacío frente a Daniel, pero como éste no entiende la indirecta, se lo aclara.
-Daniel, ¿me sirves otro vaso?
-Claro, señor. Son 5 centavos.
-¡Pero allí dice “toda la limonada que pueda beber por 5 centavos”!
-Sí, señor. Es mi negocio, y un vaso es toda la limonada que puede beber por 5 centavos.

El juego de la tolerancia

Muchas cuestiones en nuestra sociedad moderna son como el negocio de Daniel el travieso. Los escépticos quieren hacernos creer que no hay verdades absolutas, excepto esa verdad de que no hay verdades absolutas. La personas críticas nos aseguran que todas las generalizaciones son malas, con excepción de esa generalidad. La gente de mente abierta proclama la tolerancia, excepto para quienes no están de acuerdo con el juego de la tolerancia.

Y así, pretendiendo monopolizar injustificadamente los valores morales, la sociedad moderna quiere sostener un sistema ético insostenible. El cristiano es señalado como intolerante porque cree tener la razón y trata de convencer a otros de que piensen como él. ¿Y acaso quien lo acusa no cree tener él la razón, y trata de convencer al cristiano de que cambie su forma de pensar? Incluso si responde “no quiero cambiar tu forma de pensar, en tanto no trates de imponer tus creencias sobre mí”, ¿no está tratando de imponerle su creencia, ésa de que lo correcto es no imponer las propias creencias sobre otros?

He aquí la propuesta del Cristianismo ante tal absurdo: Sí hay algunas verdades absolutas, algunas generalizaciones son buenas y hay cosas que no deben tolerarse.

La iglesia paga caro su desinterés en la ciencia

Según un estudio conducido por Christian Smith, de la Universidad de Notre Dame, más de dos terceras partes de la población universitaria (entre 18 y 23 años de edad) cree que la ciencia y la religión enseñan cosas contradictorias, y un 57% cree que la fe se debilita con cada descubrimiento científico.

En You lost me: Why young christians are leaving the church, David Kinnaman describe los resultados de su estudio sobre los principales motivos que alejan a los jóvenes de la iglesia. Uno de sus hallazgos más reveladores es que, a pesar de que la mitad de los adolescentes más involucrados en los grupos juveniles de sus iglesias locales aspiran a estudiar carreras relacionadas con la ciencia, como matemáticas, física, química, biología, o alguna ingeniería o área de la salud, menos del 1% de los pastores o líderes de la iglesia alude a la relación entre ciencia y religión durante sus predicaciones. Y con empacho debe agregarse que, cuando algún predicador habla de ciencia, comúnmente lo hace de manera desinformada.

Un coste alto

Lo que quiero señalar con esto es que la ignorancia se paga, y la iglesia paga caro su desinterés en la ciencia. La estadística es abrumadora: 3 de cada 5 jóvenes abandonan la fe después de los 15 años de edad, y las tres razones de mayor peso son el rechazo a un sentimiento de sobreprotección, la percepción del Cristianismo como superficial y la idea de que la iglesia mantiene una postura antagónica con la ciencia.

Está claro que no todos podemos aspirar a una formación académica en las ciencias naturales, por la misma razón que no todos podemos aspirar a una formación académica en las artes o en las ciencias sociales. Es tan difícil para un abogado promedio demostrar un teorema de análisis numérico como para un biólogo promedio escribir un ensayo sobre la influencia que la literatura de México ha tenido sobre el cine de la Argentina. Pero ello no implica que no podamos interesarnos por temas distintos a aquéllos estrictamente cubiertos por nuestros estudios académicos. Todos tenemos, por ejemplo, pasatiempos o aficiones que no están directamente vinculados con nuestra vida laboral, y esto, sin duda, nos ha permitido ampliar nuestra visión del mundo.

Físicos y psicólogos pueden sentir la misma profunda admiración por la música, ese efecto psicológico que las ondas mecánicas producen cuando su señal impresa captada por nuestros oídos es interpretada por nuestro cerebro. Cualquiera puede maravillarse ante un cuadro de Renoir y, por cierto, que nuestro conocimiento de él, o de cualquier otro artista, estaría incompleto sin un conocimiento de su obra. Quizá hubiera alguien en Cambridge a finales del siglo XVII que considerara a Isaac Newton un hombre excelente y gran amigo, pero sería extraño pensar que tan buen amigo suyo no estuviera al tanto de sus hallazgos científicos y la influencia filosófica, política y socioeconómica de su obra.

Por amor a Dios

Como cristianos, nada es de mayor interés para nosotros que tener una relación personal con Dios. Deseamos conocerlo como padre, como amigo, como capitán, como redentor. Pero, ¿podríamos decirnos verdaderos amigos suyos, verdaderos hijos, verdaderos mayordomos, si no nos interesáramos por su creación, por una obra tan magnífica que, aún manchada por el pecado, es absolutamente fascinante? ¿Por un lienzo en cuyos cielos se anuncia la obra de sus manos, y que nos hace preguntarnos quiénes somos y por qué estamos aquí?

No tengo autoridad para exigir que alguien se interese por lo mismo que a mí me gusta. Pero siempre he visto a Dios como un gran artista, y a los grandes artistas los conoce uno cuando entiende su obra.

Referencias

Cootsona, G. (2014). When science comes to church. Recuperado de: http://www.christianitytoday.com/ct/2014/march-web-only/when-science-comes-to-church.html

Kinnaman, D. (2011). You lost me: Why young christians are leaving church. Michigan: Baker Books.

Citación sugerida

Olvera Ventura, A. (2017). La iglesia paga caro su desinterés en la ciencia. Recuperado de: http://www.torcacita.com/blog/la-iglesia-paga-caro-su-desinteres-en-la-ciencia