El argumento histórico (o de la resurrección de Jesús de Nazaret)

A post shared by Torcacita (@torcacita73) on

El Cristianismo tiene su fundamento en la resurrección física de Jesús de Nazaret, un judío de Palestina en el siglo I, quien aseguraba ser Dios. De hecho, los testigos oculares de la época atribuyen a Jesús una diversidad de actos milagrosos además de un conjunto de lecciones morales que, en buena medida, han dado forma a la ética del mundo occidental. Pero si algo en especial resalta de su biografía, es que predijo su muerte y su resurrección al tercer día.

En vista de que el Cristianismo vive o muere con la historicidad de la resurrección, analicemos la evidencia histórica disponible.

Ésta es una referencia rápida al argumento de la historicidad de Jesús de Nazaret. Leer más

El caso de Cristo (2017)

Director: Jon Gunn

Actores principales: Mike Vogel, Erika Christensen

Género: Drama. Duración: 113 minutos.

Lee Strobel era feliz. Tenía un buen trabajo como editor en el Chicago Tribune, una bella esposa, una hija y otro en camino. Y en su casa nadie hablaba de hadas, duendes, o cualquier otro ser fantástico que viva en la imaginación de personas menos racionales que ellos. Hasta que lo inesperado sucedió.

El caso de Cristo es una película semibiográfica basada en el libro homónimo de Lee Strobel. Leslie, la esposa de Lee, recientemente ha tomado la decisión de convertirse al Cristianismo, y Lee no ve más remedio que usar su experiencia como periodista en asuntos legales para rescatarla del suicidio intelectual que ha cometido. Quizá la evidencia científica e histórica la convenza de que su nueva fe está basada nada más que en mitos.

Al mismo tiempo, Lee se encuentra a la mitad de un reportaje de poco interés, ya que toda la evidencia incrimina a un único sospechoso, y la razón no deja lugar a dudas de su culpabilidad. Sin embargo, un sólo detalle pasado por alto pudiera cambiar el rumbo de este juicio.

Especialmente bueno

La película nos presenta un esbozo del argumento de la resurrección de Jesús de Nazaret mediante entrevistas que Strobel tiene con algunos especialistas en paleografía, Cristianismo primitivo, teología, psicología y medicina. El Dr. William Lane Craig fue consultado para asegurarse de que, a pesar de las limitaciones de tiempo y formato, ninguna premisa del argumento quede fuera de la película.

Especialmente malo

Evidentemente es muy difícil presentar un argumento robusto y sólido, con todas las réplicas a las posibles objeciones que sus detractores pueden hacer, al mismo tiempo que se intenta narrar una versión embellecida de eventos reales en un lapso de 2 horas. Esto no significa que la película sea mala, o que el argumento sea deficiente, sino que no debe creerse que el propósito de esta película sea el de convencer al espectador ateo. Probablemente los más críticos saldrán de la sala o apagarán el televisor a la mitad de la proyección.

Recomendación

Recomiendo la película a todos los cristianos, especialmente aquéllos que se sienten indefensos cuando alguien cuestiona su fe, o a los creyentes que aún no han sido bautizados pero están a un paso de tomar su decisión. No debería recomendarse, en cambio, a los amigos incrédulos, debido a que el tiempo y el formato de la película limita la profundidad de la discusión que requieren las premisas del argumento.

Si deseas compartir el argumento a favor de la resurrección de Jesús, puedes leer El caso de Cristo (el libro en el que está basada la película) u otros libros especializados en apologética. También puedes leer nuestros artículos sobre la infalibilidad de la Biblia, la historicidad de Jesús de Nazaret y el argumento de la resurrección.

¿Monesvol y la Isla perdida desacreditan la existencia de Dios?

A post shared by Torcacita (@torcacita73) on

Muchos críticos de la teología natural han señalado que, aunque el argumento ontológico es difícil de refutar, es posible mostrar su falsedad por las conclusiones absurdas a las que puede llevarnos. Y, para ilustrarlo, han producido ingeniosos ejemplos, como la Isla perdida y el Monstruo de espagueti volador (Monesvol).
Leer más

La muerte de un vendedor ambulante

A post shared by Torcacita (@torcacita73) on

Death of a salesman es uno de los grandes dramas del siglo XX, escrito por Arthur Miller en 1949 y llevado a Broadway en múltiples ocasiones.

La historia gira en torno a Willy Loman, un hombre que vivía una vida de mentiras. Fingía tener mucho dinero, pero no lo tenía. Fingía tener conexión con personajes influyentes, pero no era cierto. Fingía tener el poder político que otros anhelaban, pero no era verdad. Incluso sus hijos creían tener un padre poderoso, influyente, acaudalado. Sólo su esposa conocía la verdad porque las deudas se acumulaban.

Un día el hijo mayor, Biff, descubre el verdadero rostro de su padre, y eso lo destruye. El hijo no sabe qué hará de su vida. No sabe si podrá seguir los pasos de la falsa imagen que tenía de su padre, o si lo guiarán las huellas que su padre ha dejado realmente.

Un estado crítico: Quiénes somos realmente

En su obra, Miller describe la crisis moral de una sociedad que idealiza el progreso material sin considerar los principios éticos. Y, como consecuencia de esta crisis, hacia el final de la historia, Willy Loman decide terminar con su vida, solo, en un auto.

Las últimas líneas son un intercambio de palabras entre la esposa, los dos hijos y el vecino, siendo los únicos que acudieron al entierro: ¿Saben cuál fue el problema de papá? Su problema fue que “él nunca supo quién era realmente”.

Muchos andamos por esta vida como vendedores ambulantes. Vamos de un lado a otro, creyendo que hemos conseguido algo valioso y tratando de convencer a la gente de que es así. Pero esto es una ilusión. Y si no descubrimos quiénes somos realmente, no sabremos que lo que cargamos a nuestras espaldas es sólo el peso de nuestro propio pecado.

Qué dice (y qué no dice) la teoría de la evolución

Aunque la verdad no se decide por democracia, es innegable que la teoría de la evolución biológica es aceptada de manera casi unánime dentro de la comunidad científica, y que los científicos, debido a su formación académica y experiencia en investigación, están mejor preparados que el hombre común para emitir el tipo de juicios relevantes para la aceptación o el rechazo de una teoría científica. Por esta razón, muchos líderes espirituales de diferentes religiones, incluyendo cristianos, judíos y musulmanes, han tratado de armonizar las doctrinas de la creación y de la providencia divina con la teoría de la evolución. El enfoque moderno supone que la ciencia y la religión no se superponen ni interfieren una con otra, sino que la una explica el cómo y la otra el por qué.

Sin embargo, la ciencia (en particular la teoría evolutiva) y la religión parecen afirmar cosas que no pueden ser ciertas al mismo tiempo.

¿Qué queremos decir con “evolución”?

El biólogo evolucionista Francisco Ayala (2007) explica que el término “evolución” puede significar al menos tres cosas diferentes.

  1. El hecho, evidente a simple vista, de que los hijos no son simplemente una copia de los padres. Cuando un científico afirma que la evolución es un hecho científico incontrovertible, no puede referirse a otra cosa que esta interpretación fundamental de “evolución”.  Cualquier persona, cristiana o no, puede verificar que todos tenemos muchas características heredadas de nuestros padres, pero física y conductualmente también tenemos algo distinto y único en nosotros.
  2. El conjunto de mecanismos con que se ha intentado explicar el hecho de que los hijos no son simplemente una copia de los padres. Aunque los mecanismos evolutivos propuestos hasta ahora, selección natural y descendencia con modificación, están bien establecidos en la teoría evolutiva, hay mucho desacuerdo respecto a su alcance y poder explicativo.
  3. La proyección del árbol de la vida con un ancestro común a todas las especies. Una consecuencia de llevar la noción de evolución biológica hasta el límite de sus posibilidades es la hipótesis de que todos los seres vivos proceden de una población original de seres vivos irreduciblemente simples.

La interpretación más fundamental de la “evolución”, además de ser evidente a simple vista, no presenta problemas teológicos, así que procederé a discutir las dos siguientes.

Mecanismos evolutivos

Según la mayoría de los científicos, cuando el ADN del hijo se genera a partir del ADN de los padres ocurren algunos “errores de copiado” de la información genética. El resultado es que el descendiente presenta mutaciones, es decir pequeñas variaciones físicas y conductuales con respecto a los padres. Este fenómeno es conocido como descendencia con modificación. Y, en este sentido, todos somos mutantes. Todos poseemos características que nos distinguen de cualquier otro miembro de nuestra especie. Todos aportamos algo previamente inexistente al acervo genotípico de la población de la que somos parte.

Claro que estas mutaciones son muy pequeñas y, generalmente, neutras. Es decir que nuestras diferencias no suelen afectar en nada nuestro ciclo vital. Por ejemplo, un tono de cabello más claro, o más lunares, no modifican significativamente nuestras posibilidades de supervivencia, apareamiento y reproducción. Pero, ocasionalmente, una mutación puede dar al hijo una ventaja o una desventaja biológica o social. Por ejemplo, es posible que su voz sea particularmente apreciada por el sexo opuesto y esto le permita más oportunidades de apareamiento, o que su velocidad le ayude a escapar de situaciones potencialmente peligrosas.

Cuando la mutación es ventajosa, el hijo maduro tenderá a reproducirse sexualmente con mucho éxito, transmitiendo la nueva información de su ADN a las futuras generaciones. Cuando la mutación es desventajosa, el hijo tendrá dificultades para reproducirse, ya sea porque es rechazado o porque no sobrevive lo suficiente para encontrar pareja.

Con el tiempo, la selección natural actuará de manera que la acumulación de mutaciones ventajosas en generaciones sucesivas permitirá a ejemplares con ciertas características dominar su especie, hasta que en esa especie desaparezcan quienes no poseen dichas características. Por otra parte, la combinación de mutaciones favorables con mutaciones neutrales producirá variedad fenotípica en la especie. En otras palabras, la descendencia con modificación abre la puerta a variaciones dentro de una especie, y la selección natural “determina” cuáles variaciones sobreviven y cuáles no.

Debido a que las mutaciones ocurren aleatoriamente, sin importar que éstas sean benéficas o perjudiciales para el nuevo individuo, y que la selección natural opera en favor de los individuos mejor adaptados a su medio, es posible que poblaciones de la misma especie viviendo en ecosistemas diferentes se desarrollen en caminos evolutivos diferentes. Esto es lo que da origen a diferentes razas: poblaciones de una misma especie que exhiben rasgos étnicos distintivos según el ambiente al que están adaptados.

El ancestro común

Aunque ambos mecanismos evolutivos están bien establecidos en la teoría evolutiva, hay mucho desacuerdo respecto a su alcance y poder explicativo. Respecto a ellos, la comunidad científica se divide esencialmente en dos grupos.

Hay quienes piensan que la selección natural y la descendencia con modificación son suficientes para explicar la microevolución de una especie, es decir la forma en que una especie cambia al adaptarse evolutivamente al medio ambiente en que se encuentra, pero sin dar paso a nuevas especies. Por ejemplo, aunque hay muchas variedades (razas) de perros o de hombres, los perros no han dejado de ser perros para convertirse en otra cosa, y todos los hombres y mujeres, sin importar sus rasgos étnicos, siguen siendo capaces de reproducirse entre sí y procrear nuevos organismos perfectamente funcionales y con características comunes a los padres. Sus diferencias acumuladas no son de tal magnitud que debamos hablar de especies biológicas distintas.

Por otro lado, hay quienes piensan que la selección natural y la descendencia con modificación explican la macroevolución además de la microevolución. La idea es que después de algunos cientos de miles de generaciones, las mutaciones acumuladas han producido tales cambios en una población, la descripción de los nuevos organismos es tan distinta de la de sus ancestros, que es necesario reconocer que pertenecen a diferentes especies. Si una población se separa geográficamente en varios grupos, al cabo de millones de años habrán tomado caminos evolutivos tan diferentes que no podrán reconocerse como iguales y no podrán reproducirse entre sí.

Bajo esta noción de que una especie puede ramificarse en otras, muchos evolucionistas (aunque no todos) conjeturan que, retrocediendo en la historia evolutiva, es posible que todas las especies biológicas tengan su origen en un ancestro común, una especie biológica primigenia de la cual todos somos descendientes.

Actualmente, muchas denominaciones cristianas admiten la posibilidad de microevolución en una especie, pero no siempre es aceptada la macroevolución. Al menos no como el medio que Dios hubiera elegido para perfeccionar sus criaturas, debido principalmente al papel que la muerte y el azar desempeñarían en este plan.

¿Sólo una teoría?

Con frecuencia se cometen dos injusticias con la teoría evolutiva. La primera es demeritarla por no ser capaz de explicar el origen de la vida, pero esto sería equivalente a rechazar la mecánica Newtoniana por no ser capaz de explicar la difracción de la luz. La teoría de la evolución es un intento de explicar la diversidad biológica partiendo del hecho de que ya hay organismos vivos. Nunca ha pretendido ser una explicación del origen de la vida, como lo es, por ejemplo, la abiogénesis, y por lo tanto no está necesariamente en conflicto con el creacionismo bíblico.

El conflicto que existe entre la teoría de la evolución y la Biblia emerge de la concepción de Dios como la Vida y de la interpretación de la ciencia como representación de la realidad tal cual es (en vez de la producción y el uso de modelos prácticos que nos permitan hacer predicciones hacia el futuro).

Otro error común es rechazar la teoría de la evolución porque “se trata sólo de una teoría”. Una teoría científica no es una especulación sin fundamentos, elegida despreocupadamente durante una lluvia de ideas, sino un edificio conceptual cuidadosamente construido con el propósito de modelar nuestra realidad y explicar coherente y consistentemente los fenómenos que observamos. La teoría electromagnética y la teoría cinética molecular son también teorías científicas, bien establecidas y sumamente confiables.

La teoría evolutiva es realmente la mejor teoría científica concebida hasta ahora para explicar la diversidad biológica en nuestro planeta, con notables implicaciones en otras disciplinas, como la psicología, la epistemología y la antropología. Honestamente, el principal motivo para desconfiar de ella radica en consideraciones teológicas, aunque en las últimas décadas han surgido cuestionamientos interesantes también en el ámbito científico.

Una objeción a la teoría de la evolución

Una de las principales objeciones consiste en lo que Michael Behe (2006)  ha llamado complejidad irreducible. Esto es, que muchos sistemas biológicos son demasiado complejos, y compuestos de varias partes que interactúan en conjunto para contribuir a su función básica, de manera que la remoción de una parte cualquiera causaría la ineficacia de todo el mecanismo. Así, sería imposible desarrollar un organismo irreduciblemente complejo a partir de otro más simple, pues biológicamente o funciona al menos tal como es o no funciona en absoluto.

Esta propuesta de Michael Behe ha permitido a la comunidad de científicos reconsiderar la viabilidad de los mecanismos evolutivos como medios suficientes para explicar la diversidad biológica a partir de un ancestro común, y, en particular, ha animado a una nueva generación de científicos cristianos a buscar explicaciones científicas consistentes con la narrativa de Génesis 1, bajo el título de diseño inteligente.

Si deseas conocer más sobre este tema, el apologista William Craig y el evolucionista católico Francisco Ayala protagonizaron el debate Is intelligent design viable? La liga conduce a una transcripción del debate, pero también es posible encontrar en Youtube grabaciones en vivo del evento.

Referencias

Ayala, F. (2007). Darwin’s gift to science and religion. Washington, DC: Joseph Henry Press.

Behe, M. J. (2006). Darwin’s black box: The biochemical challenge to evolution. Nueva York: Free Press.

Craig, W. L. (2009). Is intelligent design viable? – William Lane Craig vs. Francisco Ayala. Recuperado de: http://www.reasonablefaith.org/is-intelligent-design-viable-the-craig-ayala-debate

Citación sugerida

Olvera Ventura, A. (2017). Qué dice (y qué no dice) la teoría de la evolución. Recuperado de: http://www.torcacita.com/blog/teoria-de-la-evolucion

¿NASA confirma que el sol se detuvo?

Lo único peor que usar mentiras para convencer sobre cosas falsas es usar mentiras para convencer sobre la verdad. La verdad y la mentira no van juntas. Por eso dice Jesús que Satanás, el padre de la mentira, cuando habla lo hace siempre de sí mismo y la verdad no está nunca en él.

De las muchas historias falsas que circulan en internet destacan aquellas que vuelven a la vida de manera periódica, a veces con mínimas modificaciones para hacerlas relevantes a los ojos de una nueva generación. Lamentablemente, el círculo religioso no está exento de este tipo de bulos. De hecho, es probable que hayas leído esta nota en los últimos meses.

El bulo: NASA confirma que el sol se detuvo

Ésta es una transcripción del bulo que circula en Facebook.

En un programa especial de la NASA recientemente se comprobó la veracidad de un hecho en la Biblia en la cual se le había considerado como un mito.

El señor Harold Hill, presidente de la compañía automotora Curtis de Baltimore, Maryland y consejero del programa NASA, relata el siguiente suceso:

Una de las cosas más asombrosas que Dios ha hecho entre nosotros sucedió recientemente con nuestros astronautas y científicos de NASA en Green Belt, Maryland. Estaban verificando la posición del sol, la luna y los planetas para saber dónde se encontrarían dentro de cien años y en los próximos mil años. Es indispensable saber esto para poder enviar satélites al espacio y evitar que choquen con algo una vez que han entrado en órbita. Se debe proyectar la órbita en términos de la vida del satélite y saber la posición de los planetas para que no destruyan los satélites.

Se hizo que la computadora corriera a través de los siglos y de repente se detuvo… La computadora empezó a dar una señal roja en alerta indicando que había algún error en la información con la que había sido alimentada o con los resultados al ser comparados con las normas establecidas.

Decidieron entonces llamar a la oficina de mantenimiento para revisarla; los técnicos encontraron que la computadora estaba en perfectas condiciones.

El director de operaciones de IBM preguntó cual era el problema y para su sorpresa la respuesta fue: “Hemos encontrado que falta un día en el universo del tiempo transcurrido en la historia”.

Empezaron a rascarse la cabeza… ¡Había una respuesta! En el equipo había un cristiano que dijo: “Una vez escuché en un pasaje bíblico en la iglesia que el sol se detuvo”. Ellos no le creyeron, pero como no tenían ninguna respuesta le dijeron, “Muéstranos”. El entonces tomó su Biblia y leyó en el libro de Josué, algo bastante ridículo para alguien con “sentido común”. En este pasaje Dios le decía a Josué: “No tengas miedo, porque los he entregado en tus manos ninguno de ellos te podrá resistir”. Josué estaba preocupado porque el enemigo los había rodeado y si oscurecía, el enemigo podría derrotarlos. Entonces Josué pidió al Señor que detuviera el sol. Y así sucedió. Y en la Biblia dice: “Y el sol se detuvo y la luna se paró… y el sol se paró en medio del cielo y no se apresuró a ponerse casi un día entero” Los ingenieros del Programa Espacial dijeron: ¡”Ese es el día que falta”!. Rápidamente verificaron en la computadora retrocediendo en el tiempo a la época descrita en le Biblia y descubrieron que se aproximaba más no era el lapso de tiempo exacto. El lapso que faltaba en la época de Josué era de 23 horas y 20 minutos, no era un día completo.

Leyeron nuevamente en la Biblia y allí decía: “Casi un día entero” (Josué 10:13). Estas palabritas en la Biblia son muy importantes.

LOS 40 MINUTOS FALTANTES

Parte del problema había sido solucionado. No obstante, faltaban 40 minutos y esto ocasionaba un gran problema. Si no aparecían esos 40 minutos, habrían grandes discrepancias en los cálculos espaciales debido a que los minutos se multiplican muchas veces en cada órbita. Este cristiano recordó que hay un lugar en la Biblia donde se menciona que el sol Retrocedió. Sus compañeros le dijeron que estaba loco. Sin embargo, permitieron que les mostrara en el segundo libro de Reyes, capítulo 20: 8-10, donde la Biblia narra que Ezequías, quien estaba a punto de morir, fue visitado por el profeta Isaías, el cual le dijo que no moriría.

Ezequías no creyó y por tanto pidió una señal diciéndole Isaías: “¿Avanzará la sombra diez grados o retrocederá diez grados?”… Y Ezequías respondió: “Fácil cosa es que la sombra decline diez grados pero no que la sombra vuelva diez grados. “Isaías invocó al Señor y el Señor hizo que la sombra retrocediera diez grados que había avanzado en el reloj de sol de Ahaz. Diez grados son exactamente 40 minutos. 23 horas y 20 minutos en Josué, más 40 minutos en Segunda de Reyes completan las 24 horas que los hombres del Programa Espacial tuvieron que añadir a la historia como el día que faltaba en el Universo.

Definitivamente la Biblia no es un libro más, porque Dios manifiesta nuevamente la veracidad de su palabra escrita y el Señor cumple sus promesas, ¿cómo no hemos de vivir en santidad Sabiendo que la venida del señor?

¡ASOMBROSO!! Qué opinarán de esto Todos aquellos que creen que la Biblia es solamente un libro más!!!

Jesucristo está cada vez más cerca

La farsa

Debido a la popularidad de esta nota pseudoperiodística, algunos sitios web cristianos (por ejemplo, Answers in Genesis y Apologetic Press) ya se han dado a la tarea de advertir al público acerca de su falsedad.

La primera “señal roja de alerta” que nos anuncia la falsedad de un artículo en internet es su mala gramática. La segunda es la dificultad con la que pueden verificarse sus afirmaciones. Esta historia está pobremente escrita y no es posible encontrar su fuente original, por lo que su credibilidad es muy cuestionable.

La historia, además, deja preguntas sin resolver casi tan pronto como inicia. ¿Por qué la computadora lanzó una “señal roja de alerta” cuando detectó “un día faltante”? Una computadora no tiene iniciativa propia; sólo puede hacer exactamente lo que sus programadores le han indicado hacer. ¿Quién le dijo que buscara días faltantes y lanzara señales rojas? Además, ¿cómo se busca un día faltante en la historia del universo? Si el universo tuviera 1000 días de edad y un día se hubiera perdido del registro histórico universal, entonces una computadora simplemente anunciaría que la edad del universo es 999 días en vez de 1000, no tendría por qué anunciar “algún error en la información con la que ha sido alimentada o con los resultados al ser comparados con las normas establecidas”.

La única forma en que pudiéramos detectar nuestro “día perdido” sería teniendo un punto de referencia temporal anterior al milagro descrito en Josué 10, alrededor de 1300 a.C. De hecho, ya que la historia especifica que 23 horas con 20 minutos se perdieron en Josué 10 y 40 minutos se perdieron en Isaías 20, necesitaríamos otro punto de referencia temporal entre 1300 a.C. y 700 a.C., ambos con una precisión astronómica de minutos. En los tiempos de Josué era imposible realizar observaciones astronómicas con esta precisión (lo más cercano a ello sería la descripción de un eclipse solar, pero el registro más antiguo conocido data de 1217 a.C.), por lo que debemos descartar la posibilidad de detectar el milagro en Josué 10.

Más daño que bien

Como cristianos creemos que la Biblia es infalible, y esto puede tentarnos a embellecer y manipular hechos e historias para convencer a los incrédulos de la veracidad de las Escrituras. Pero esto sería querer trabajar para Dios usando las estrategias de Satanás. A la larga, estos mitos hacen un gran daño a la difusión del Evangelio, pues un mal argumento siempre queda abierto a la contra argumentación. Cuando el escéptico descubre que el cristiano le ha mentido en esto, ¿cómo puede confiar en que no le miente también en lo demás? Si los cristianos modernos mienten, ¿por qué no creer también que los primeros cristianos, los autores de la Biblia, mintieron igualmente? Sólo la verdad puede hacernos libres (Juan 8:31), nunca la mentira (Juan 8:44).

¡No necesitamos inventar historias para hacer quedar bien a la Biblia! Con esto no me refiero a las parábolas o ilustraciones, que ejemplifican las enseñanzas bíblicas, sino a todos esos supuestos hallazgos modernos que nunca se divulgan en publicaciones serias, fabricados por charlatanes para quienes la iglesia es un negocio que debe moverse a como dé lugar.

Ya hay excelentes argumentos científicos y filosóficos a favor del Cristianismo. Los argumentos ontológico, cosmológico, ético e histórico son sólo algunos de ellos. Éstos son discutidos en el círculo académico y los hechos que los respaldan están bien establecidos.

Haríamos bien en seguir la recomendación de Pablo: “Todo lo que es verdadero, todo lo honesto (…) Si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad” (Filipenses 4:8). Los invito, pues, a examinarlo todo y retener lo bueno (1 Tesalonicenses 5:21).

Referencias

Faulkner, D. (2016). ¿Han probado las computadoras de la NASA el día largo de Josué? Recuperado de: https://answersingenesis.org/es/biblia/han-probado-las-computadoras-de-la-nasa-el-d-largo-de-josu/

Thompson, B. (2005). ¿Ha descubierto la Nasa el “día perdido” de Josué? Recuperado de: http://espanol.apologeticspress.org/espanol/articulos/2781 

Citación sugerida

Olvera Ventura, A. (2017). ¿Nasa confirma que el sol se detuvo? Recuperado de: http://www.torcacita.com/blog/nasa-confirma-que-el-sol-se-detuvo

El argumento ontológico (o de la aseidad del Máximo Ser Concebible)

Los argumentos ontológicos son argumentos que concluyen la existencia de Dios por la vía de la razón pura. Es decir, las premisas en un argumento ontológico son netamente analíticas, verdaderas a priori, ciertas por definición.

Fue Anselmo, arzobispo de Centerbury del siglo XI, quien lo popularizó en su Proslogio. Le siguieron notables pensadores, como René Descartes y Gottfried Leibniz durante la llamada Era de la Razón, y más recientemente Kurt Gödel y Alvin Plantinga.

Una exposición del argumento ontológico tradicional puede encontrarse en esta liga. También puede leerse una discusión de la versión propuesta por Descartes en Christian Apologetics de Norman Geisler (2013). La versión que expongo a continuación está basada en la interpretación que William Craig hace del argumento ontológico modal de Alvin Plantinga. Leer más

Toda la limonada que puedas beber (o el juego de la tolerancia)

¿Con qué compararé el juego de la tolerancia?

Imagina a Daniel el travieso parado en la banqueta frente a su casa, con su pequeño negocio de limonada y un letrero que dice “toda la limonada que pueda beber por 5 centavos”. Su vecino, el señor Wilson, se entera de la promoción y decide apoyar al pequeño emprendedor.

“Sírveme un vaso, Daniel. Aquí tienes 5 centavos”, le dice, mientras saca una moneda. Daniel sirve el pequeño vaso, y el señor Wilson bebe el contenido en un par de tragos. “Sabrosa limonada, Daniel. ¿La hiciste tú mismo?”, “Sí, señor, aunque mi mamá me ayudó”.

El señor Wilson levanta el vaso vacío frente a Daniel, pero como éste no entiende la indirecta, se lo aclara.
-Daniel, ¿me sirves otro vaso?
-Claro, señor. Son 5 centavos.
-¡Pero allí dice “toda la limonada que pueda beber por 5 centavos”!
-Sí, señor. Es mi negocio, y un vaso es toda la limonada que puede beber por 5 centavos.

El juego de la tolerancia

Muchas cuestiones en nuestra sociedad moderna son como el negocio de Daniel el travieso. Los escépticos quieren hacernos creer que no hay verdades absolutas, excepto esa verdad de que no hay verdades absolutas. La personas críticas nos aseguran que todas las generalizaciones son malas, con excepción de esa generalidad. La gente de mente abierta proclama la tolerancia, excepto para quienes no están de acuerdo con el juego de la tolerancia.

Y así, pretendiendo monopolizar injustificadamente los valores morales, la sociedad moderna quiere sostener un sistema ético insostenible. El cristiano es señalado como intolerante porque cree tener la razón y trata de convencer a otros de que piensen como él. ¿Y acaso quien lo acusa no cree tener él la razón, y trata de convencer al cristiano de que cambie su forma de pensar? Incluso si responde “no quiero cambiar tu forma de pensar, en tanto no trates de imponer tus creencias sobre mí”, ¿no está tratando de imponerle su creencia, ésa de que lo correcto es no imponer las propias creencias sobre otros?

He aquí la propuesta del Cristianismo ante tal absurdo: Sí hay algunas verdades absolutas, algunas generalizaciones son buenas y hay cosas que no deben tolerarse.

¿Sabe Jesús el día de su venida?

De acuerdo con el Cristianismo, Dios, además de ser el creador de todo lo que existe, posee atributos superlativos. Estos son perfección moral, omnipotencia, omnipresencia y omnisciencia. En resumen, lo que el cristiano afirma es que Dios es el máximo ser concebible. Pero esto implica, en el Cristianismo, que Jesús de Nazaret debía haberlo sabido todo en todo lugar y momento. Sin embargo, Jesús declaró ignorar información relacionada con los tiempos finales. ¿Sabe Jesús el día de su venida? Y si no lo sabe, ¿no implica esto que Jesús no posee todos los atributos de la Divinidad?

Ésta es una fuente común de confusión, no porque la enseñanza de Jesús mismo al respecto no sea clara, sino porque, como humanos, es difícil concebir que una persona sea verdaderamente Dios y a la vez verdaderamente hombre. De hecho, esta declaración en Mateo 24:36 es una de las razones por las que, incluso algunos grupos que se consideran a sí mismos cristianos, niegan la divinidad de Jesús de Nazaret, como es el caso de los Testigos de Jehová.

¿Qué quiere decir que Dios posea omnisciencia?

Cuando sentimos adentrarnos en un asunto complicado, conviene siempre definir los términos clave tan precisamente como nos sea posible. Así podremos identificar dónde radica realmente el problema. Permíteme, pues, la siguiente definición: Una persona S es omnisciente si y sólo si para cualquier proposición lógica P que es verdadera, S cree P, y S no cree que no ocurre que P.

Ya que la omnisciencia es una propiedad esencial de Dios, y que nunca ha habido un momento en el cual Jesús no posea una naturaleza divina, como cristianos aseguramos que Jesús fue omnisciente incluso durante su estado de humillación terrenal. Es decir, nunca ha habido alguna proposición P verdadera que Jesús no crea, y en ningún momento ha ocurrido que Jesús no crea una proposición P verdadera. Pero así como cualquiera de nosotros cree muchas más proposiciones de las que es consciente en un determinado momento, Cristo no necesita estar consciente de todo su conocimiento en todo momento para ser omnisciente.

Omnisciencia inconsciente

De manera que gran parte del conocimiento divino de Jesús pudo ser subliminal durante su vida terrenal. Después de todo, Jesús adoptó una naturaleza humana además de su naturaleza esencialmente divina, por lo que no es difícil pensar que su estado de conciencia humana funcionara igual que cualquier otra conciencia humana en este sentido.

Usualmente, aunque no siempre, la mayoría de nosotros podemos recuperar la información almacenada en nuestra memoria cuando la necesitamos. Y, si Cristo es el máximo ser concebible que creemos que es, él también pudo haber traído a su consciencia todo lo que sabía. Sin embargo, prescindió de hacerlo en varias ocasiones, por ejemplo en Mateo 24:36. De manera que es perfectamente posible pensar que Jesús hubiera sido capaz de traer a su consciencia todo su conocimiento. Pero ello no implica que necesariamente todo su conocimiento deba ser consciente en todo momento.

Debemos recordar que, para que el ser humano alcanzara la salvación por justicia, era necesario que Dios tratara como pecador al que no cometió pecado (2 Corintios 5:21). Para que Cristo pudiera hacer lo que ningún pecador y ningún animal sacrificado, cargar con la culpa por los pecados del mundo, Él aceptó y adoptó voluntariamente una naturaleza humana, pero con ella aceptó pensar a través de una consciencia humana.

¿Qué hay del Espíritu Santo?

De hecho, queda todavía un pendiente que haríamos bien en explicar. En Mateo 24:36 Jesús afirma que, en cuanto al día y la hora del regreso del hijo del Hombre, nadie lo sabe. ¡Ni siquiera los ángeles en el cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre! ¿Acaso Jesús está incluyendo al Espíritu Santo en su afirmación? Pero, si entendemos que el Espíritu ignora el día del regreso de Jesús, ¿qué nos impide interpretar también que, según Mateo 11:27, el Espíritu no conoce al Padre ni al Hijo? ¿Y que, además, el Espíritu Santo ha pecado, de acuerdo con Romanos 3:23?

Pero Pablo no nos permite esta conclusión, pues en 1 Corintios 2:11 escribe que el Espíritu de Dios conoce los pensamientos de Dios. Lo que Jesús está afirmando, pues, es que, así como los sirvientes no conocen los secretos de su señor (ilustración que, de hecho, usa inmediatamente después, en Mateo 24:45-50), ningún ser creado conoce la fecha que Dios ha preparado para su regreso. Esto no lo saben ni los hombres ni los ángeles, que son siervos de Dios. Y tampoco el Hijo, que voluntariamente se somete al Padre en favor de nuestra salvación.

Referencias

La Atalaya. (2009). ¿En qué sentido son uno Jesús y su Padre? Recuperado de: https://www.jw.org/es/publicaciones/revistas/wp20090901/en-qu%C3%A9-sentido-son-uno-jes%C3%BAs-y-su-padre/

Citación sugerida

Olvera Ventura, A. (2017). ¿Sabe Jesús el día de su venida? Recuperado de: http://www.torcacita.com/blog/sabe-jesus-el-dia-de-su-venida

La iglesia paga caro su desinterés en la ciencia

Según un estudio conducido por Christian Smith, de la Universidad de Notre Dame, más de dos terceras partes de la población universitaria (entre 18 y 23 años de edad) cree que la ciencia y la religión enseñan cosas contradictorias, y un 57% cree que la fe se debilita con cada descubrimiento científico.

En You lost me: Why young christians are leaving the church, David Kinnaman describe los resultados de su estudio sobre los principales motivos que alejan a los jóvenes de la iglesia. Uno de sus hallazgos más reveladores es que, a pesar de que la mitad de los adolescentes más involucrados en los grupos juveniles de sus iglesias locales aspiran a estudiar carreras relacionadas con la ciencia, como matemáticas, física, química, biología, o alguna ingeniería o área de la salud, menos del 1% de los pastores o líderes de la iglesia alude a la relación entre ciencia y religión durante sus predicaciones. Y con empacho debe agregarse que, cuando algún predicador habla de ciencia, comúnmente lo hace de manera desinformada.

Un coste alto

Lo que quiero señalar con esto es que la ignorancia se paga, y la iglesia paga caro su desinterés en la ciencia. La estadística es abrumadora: 3 de cada 5 jóvenes abandonan la fe después de los 15 años de edad, y las tres razones de mayor peso son el rechazo a un sentimiento de sobreprotección, la percepción del Cristianismo como superficial y la idea de que la iglesia mantiene una postura antagónica con la ciencia.

Está claro que no todos podemos aspirar a una formación académica en las ciencias naturales, por la misma razón que no todos podemos aspirar a una formación académica en las artes o en las ciencias sociales. Es tan difícil para un abogado promedio demostrar un teorema de análisis numérico como para un biólogo promedio escribir un ensayo sobre la influencia que la literatura de México ha tenido sobre el cine de la Argentina. Pero ello no implica que no podamos interesarnos por temas distintos a aquéllos estrictamente cubiertos por nuestros estudios académicos. Todos tenemos, por ejemplo, pasatiempos o aficiones que no están directamente vinculados con nuestra vida laboral, y esto, sin duda, nos ha permitido ampliar nuestra visión del mundo.

Físicos y psicólogos pueden sentir la misma profunda admiración por la música, ese efecto psicológico que las ondas mecánicas producen cuando su señal impresa captada por nuestros oídos es interpretada por nuestro cerebro. Cualquiera puede maravillarse ante un cuadro de Renoir y, por cierto, que nuestro conocimiento de él, o de cualquier otro artista, estaría incompleto sin un conocimiento de su obra. Quizá hubiera alguien en Cambridge a finales del siglo XVII que considerara a Isaac Newton un hombre excelente y gran amigo, pero sería extraño pensar que tan buen amigo suyo no estuviera al tanto de sus hallazgos científicos y la influencia filosófica, política y socioeconómica de su obra.

Por amor a Dios

Como cristianos, nada es de mayor interés para nosotros que tener una relación personal con Dios. Deseamos conocerlo como padre, como amigo, como capitán, como redentor. Pero, ¿podríamos decirnos verdaderos amigos suyos, verdaderos hijos, verdaderos mayordomos, si no nos interesáramos por su creación, por una obra tan magnífica que, aún manchada por el pecado, es absolutamente fascinante? ¿Por un lienzo en cuyos cielos se anuncia la obra de sus manos, y que nos hace preguntarnos quiénes somos y por qué estamos aquí?

No tengo autoridad para exigir que alguien se interese por lo mismo que a mí me gusta. Pero siempre he visto a Dios como un gran artista, y a los grandes artistas los conoce uno cuando entiende su obra.

Referencias

Cootsona, G. (2014). When science comes to church. Recuperado de: http://www.christianitytoday.com/ct/2014/march-web-only/when-science-comes-to-church.html

Kinnaman, D. (2011). You lost me: Why young christians are leaving church. Michigan: Baker Books.

Citación sugerida

Olvera Ventura, A. (2017). La iglesia paga caro su desinterés en la ciencia. Recuperado de: http://www.torcacita.com/blog/la-iglesia-paga-caro-su-desinteres-en-la-ciencia