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Reportan nueva evidencia de evolución biológica… ¿o de otra cosa?

Un artículo, publicado en la revista Science el pasado mes de noviembre, reporta nueva evidencia que afianzaría aún más la teoría de la evolución biológica. Pero con implicaciones distintas a las que Darwin anticipó en la década de 1830.

Un grupo de investigadores de las universidades de Princeton y Uppsala han estado siguiendo la pista de una nueva especie de pinzones en las islas Galápagos. Esto resulta fascinante porque, además de contribuir a nuestro entendimiento de la naturaleza, el estudio de los pinzones en las islas Galápagos fue precisamente uno de los elementos clave en la formulación de la teoría evolutiva fundamentada en la selección natural.

Sin embargo, lo que observaron Rosemary y Peter Grant, de la universidad de Princeton, es un caso de evolución rápida, en la que dos pinzones de especies diferentes, G. conirostris y G. fortis, procrearon individuos fértiles.

Recordemos que, usualmente, dos miembros de especies diferentes no pueden procrear. Y, cuando lo hacen, el producto es, en la gran mayoría de los casos, un híbrido estéril, como es el caso de la mula, resultado del cruce entre una yegua (Equus ferus caballus) y un burro (Equus africanus asinus). Pero, en este caso, los polluelos maduraron sexualmente y fueron capaces de reproducirse entre sí. Y no sólo eso, sino que se reproducen exclusivamente entre ellos, dando origen a una nueva comunidad.

El problema es que, de acuerdo con el concepto de evolución biológica, la transición de una especie biológica a otra debe ocurrir de manera lenta y gradual, acumulando pequeñísimas mutaciones a lo largo de miles de generaciones durante millones de años (Darwin, 1859). La evidencia que tenemos ahora, en cambio, es la de un cambio súbito y, al parecer, definitivo, de modo que los descendientes no son ya capaces de reproducirse con individuos de una generación anterior. Esto nos obliga a cuestionar la validez de los mecanismos evolutivos tal como se aceptan ahora.

Otra implicación interesante es que, si nuevas especies pueden formarse por el apareamiento de individuos de especies diferentes, entonces la muerte no jugaría un papel protagónico en el desarrollo evolutivo de las especies, sino únicamente en su supervivencia. Es decir, la evidencia con la que contamos ahora no es la de una especie que se ha transformado lentamente en otra distinta, llevada por una serie de experimentos aleatorios cuyos resultados condujeron a la supervivencia o la extinción. Más bien, la evidencia apunta a especies generadas espontáneamente cuando el par macho-hembra es, de algún modo, compatible.

Queda por descubrir bajo qué condiciones es posible que individuos de especies diferentes tengan una descendencia viable. Y si el próximo paradigma de la teoría evolutiva será compatible con la interpretación tradicional de Génesis 1.

Referencias

Lamichhaney, S., Han, F., Webster, M., Andersson, L., Grant, R., & Grant, P. (2018). Rapid hybrid speciation in Darwin’s finches. Science Vol. 359, 6372 (224-228).

Darwin, C. (1859). On the origin of species by means of natural selection, or the preservation of favoured races in the struggle for life. Nueva York: Appleton and Company.

Galloway, R. (2017). Galápagos: observan por primera vez directamente cómo una especie se transforma en otra nueva. Recuperado de: http://www.bbc.com/mundo/noticias-42110776

Citación sugerida

Olvera Ventura, A. (2018). Reportan nueva evidencia de la evolución… ¿o de otra cosa? Recuperado de: http://www.torcacita.com/blog/nueva-evidencia-evolucion

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